Fotografías
(Para Kogane)
Tomohisa y Yuya habían pasado toda su infancia juntos, colegio, peleas, aventuras y malos ratos. Se conocían tan bien que en ocasiones uno se adelantaba a los pensamientos y deseos del otro. Estos dos grandes amigos habían terminado la escuela y estaban listos para abandonar Hokkaido y asentarse en la gran ciudad de Tokyo para comenzar sus estudios universitarios, la madre de Yuya poseía familia y una casita en dicha ciudad, así que lo único que tenían que hacer era instalarse.
Luego de eso, ambos consiguieron trabajo en una pequeña cafetería, que pertenecía a una tía de Yuya, en frente de su casa, al cual asistían por la tarde. Todo iba de maravillas, eran buenos en los estudios y tenían nuevos amigos con los cuales hacían diversas actividades, Tomohisa tenía un equipo de basquetbol y Yuya practicaba pesas y su afición a la música y la fotografía, a pesar de hacer cosas paralelas, seguían teniendo ese gran lazo, que más que de amistad era de hermandad.
Como cada noche, después del trabajo, ambos chicos se instalaban en la sala de estar a conversar sobre el día disfrutando de los pasteles que les pasaba la tía de Yuya para comer.
Como cada noche, después del trabajo, ambos chicos se instalaban en la sala de estar a conversar sobre el día disfrutando de los pasteles que les pasaba la tía de Yuya para comer.
-Si continuo comiendo estos dulces cada noche, ya no podre saltar para encestar- dijo Tomohisa riendo y llevándose una gran cucharada de pastel a la boca.
Yuya solo lo miro ¬ ¬ -Ahh! Mira Tomo chan… quiero mostrarte algo- sacando de su bolso la cámara fotográfica y unas fotografías impresas dejándolas sobre la mesita -Dime… ¿Qué te parecen?- pregunto el muchacho.
Tomohisa teniendo cuidado de no ensuciarlas con crema, comenzó a mirarlas, en una de ellas se podía observar a una chica sentada mirando un árbol de cerezo que comenzaba a florecer, en otra, una chica tratando de disimular que secaba sus lagrimas con un pañuelo, y en otra, una chica sujeta de la baranda mirando el río.
Tomohisa teniendo cuidado de no ensuciarlas con crema, comenzó a mirarlas, en una de ellas se podía observar a una chica sentada mirando un árbol de cerezo que comenzaba a florecer, en otra, una chica tratando de disimular que secaba sus lagrimas con un pañuelo, y en otra, una chica sujeta de la baranda mirando el río.
-Woow!- expreso Tomohisa sin dejar de mirarlas -estas chicas están guapas pero, si que están tristes… un momento… es… ¿la misma chica?- pregunto mirando a Yuya con crema en su nariz.
El chico asintió con la cabeza.
-Tomo, ¿Alguna vez has visto a esta chica?- pregunto Yuya.
-Creo que no- dijo mirando nuevamente las fotografías.
-Ella es nuestra compañera de curso- menciono Yuya mirando a la cara de sorpresa de su amigo -Es aquella chica que llega de las ultimas a cada clase y que se retira de las primeras cuando suena el timbre.-Por eso no la reconocí entonces, pero, algo muy triste ha de estarle pasando.
-Mañana la seguiré- dijo Yuya mientras miraba su puño apretado, pero al ver que Tomohisa lo miraba con sorpresa se excusó -solo para tomar mas fotografías.![[wallcoo_com]_PhotoBook_Horikita.Maki_NS.EYES.No.2_019 [wallcoo_com]_PhotoBook_Horikita.Maki_NS.EYES.No.2_019](http://lh4.ggpht.com/-0__QJCZ2q04/T9N8qQMzSPI/AAAAAAAAFjc/QX-jtkhrqDE/%25255Bwallcoo_com%25255D_PhotoBook_Horikita.Maki_NS.EYES.No.2_019_thumb%25255B5%25255D.jpg?imgmax=800)
Al día siguiente, Yuya no le quito los ojos de encima a la chica, cuando las clases de esa jornada estaban a punto de terminar, Yuya noto que la chica comenzaba a guardar sus libros y él comenzó a imitarla, Tomohisa contemplando a su amigo hizo lo mismo. El timbre sonó y Yuya salió tras la chica, cuando ella salió del campus fue difícil para Yuya seguirle los pasos por las callecitas, se escondió tras un poste cerca de un parque y cuando creyó que la había perdido de vista, Tomohisa apareció por atrás y lo tomo de un brazo haciendo lo caminar rápido a través del parque.
-Rápido! La perdemos!- dijo Tomohisa mas emocionado que el mismo Yuya por encontrarla.
-Tu de donde saliste- pregunto el muchacho tratando de seguirle el paso a su amigo.
-Eso no importa… corree mas rápido!- Contesto.
Entonces llegaron al final del parque donde cruzaba un río, los amigos comenzaron a observar el lugar, pero no veían a ningún alma por ahí.
-Que extraño- menciono Yuya -¿Como puede caminar tan rápido?.
-Mas extraña es esta plaza, que a pesar de que estamos en Tokyo a plena luz del día, este vacía- Dijo Tomohisa un poco extrañado, se giro hacia su amigo y poniéndole una mirada burlona continuo -pero más extraño eres tu, que ahora te ha dado por seguir a la gente- soltó una carcajada y se lanzo sobre Yuya para hacerle cosquillas.
Yuya comenzó a defenderse del ataque con más cosquillas, juguetearon un momento así en ese desolado lugar
hasta que Tomohisa detuvo el juego con un fuerte abrazo a su amigo, un fuerte abrazo que hace mucho tiempo quería entregar, esto descoloco a Yuya que no respondió el abrazo, solo se quedo quieto sin saber que hacer. Una vez que Tomohisa noto la incomodidad de su amigo, lo soltó y diciendo -Gracias por todo lo que estamos viviendo Amigo Mío! Gracias a tu familia y a ti!
Yuya lo miro con picardía y puso sus manos sobre la cabeza de Tomohisa desordenándole al cabello. –No debes agradecer nada, somos amigos o ¿no?- dicho esto salió corriendo y grito -Apresúrate o llegamos tarde a trabajar!.
Tomohisa trato de alcanzarlo.
El trabajo estaba muy relajado ese día, la lluvia había comenzado a caer sobre la ciudad y la gente había corrido como hormigas a sus hormigueros, una que otra persona pasaba con su paraguas abierto por la calle, ambos amigos contemplaban la lluvia desde la barra de la cafetería. Ese día les tocaba cerrar a ellos el local, por que la Tía Mika se había ido por unos días a las termas con sus amigas, por eso mientras contemplaban la lluvia, discutían en si debían cerrar el local antes y correr a casa o aguantar hasta la hora de cierre.
Finalmente, decidieron tomar dos pasteles, cerrar el local y cruzar a su casa. Mientras ponían el último seguro a la puerta, sintieron un sonido extraño a sus espaldas, ambos se giraron y vieron a una chica desmayada tirada en medio de la calle empapada por la lluvia y con un feo golpe en su rostro. Ambos chicos se acercaron para ayudarla y al mirar el rostro de la chica, asombrados constataron que se trataba de la muchacha que habían estado siguiendo ese misma tarde.

2 comentarios:
Aw! Me encanto! ♥ Sigue subiendo! Ya queiro leer el qe sigue ! C:
^^ genial, a ver que pasa mas adelante, ya tengo algunas ideas para poder seguir el fic que tengo estancado, espero que tengas pronto los demas capitulos de el dorama! ajaja ^^ tu me entiendes
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