Hace dos días ya, que no regresaba a su casa, pero no había dejado de cumplir con sus deberes, asistía a clases normalmente y cuando salía de ellas, rápidamente abandonaba el campus para no ser vista, paseaba por las plazas y parques y se daba una que otra vuelta por Shibuya para comprar lo necesario para su día a día, así rápidamente se le pasaban las horas para luego buscar un Hostal Bed & Breakfast económico para descansar. Esa tarde cuando salió del campus diviso de lejos a dos hombres vestidos de terno y gafas oscuras que estaban por el camino que ella solía tomar, así que tomo el camino contrario, fue entonces que sintió a alguien a su espalda, miro hacía atrás pero habían muchas personas por los alrededores del campus, apuro un poco el paso para cruzar la calle y cuando llego a la esquina comenzó a correr, cruzo por un parque y su camino se acabo por el cause de un río, entonces decidió ocultarse tras una frondosa buganvilia. Pudo ver a dos chicos que buscaban algo, y presenció como uno le entregaba un abrazo al otro y luego ambos salieron corriendo.
Finalmente, no le tomo importancia, sentía que se había asustado en vano. Siguió su camino de contemplación pensando que pronto el dinero se le agotaría, debía conseguir un trabajo, no podía regresar a su casa.
Finalmente, no le tomo importancia, sentía que se había asustado en vano. Siguió su camino de contemplación pensando que pronto el dinero se le agotaría, debía conseguir un trabajo, no podía regresar a su casa.
De la nada, el cielo se cubrió y comenzó a llover, estaba empapaba, apuro el paso y tomo un callejón para acortar camino al Hostal, en eso sintió nuevamente aquella sensación de ser seguida, se iba a girar para cerciorarse cuando sintió unas manos masculinas en sus hombros que la ayudaron a girarse.
-¿Por qué tanta prisa?- pregunto uno de los hombre que la sujetaban.
Asustada comenzó a forcejear para tratar de soltarse, pero los hombres la tenían firmemente agarrada, de pronto uno de ellos, presa de la ira, la zamarreó y la lanzo contra el suelo mojado, haciendo que su cara chocara directamente con el duro cemento, haciéndola llorar del dolor.
-No vuelvas a hacer eso- dijo el segundo hombre tomando un antebrazo de su compañero -ya sabes cuales son las ordenes… no podemos hacerle daño.
Mientras la chica oía la conversación, noto que en el callejón habían unos botes con basura y algunas tablas que alguien desecho, lentamente se puso de pie fingiendo estar muy débil como para correr, como los hombres aun discutían, reacciono rápido y tomo una de las tablas de la basura golpeando a uno en el rostro, dejándolo aturdido, pero el otro al ver la sangre en la cara de la chica y también a su herido compañero, opto por socorrer a su compañero, ya que si llevaba de vuelta a la chica con ese golpe en la cara el que tendría problemas sería él.
La muchacha retrocedió lentamente y luego se hecho a correr, logro tomar una calle ya mas central pero casi vacía por causa de la lluvia que caía, después de correr un rato comenzó a sentirse mareada, ya no podía correr, comenzó a arrastrar los pies, su visión se nublaba, todos síntomas producto del golpe, ya no podía mas, se desvaneció en medio de la calle golpeando nuevamente su cabeza.
La muchacha retrocedió lentamente y luego se hecho a correr, logro tomar una calle ya mas central pero casi vacía por causa de la lluvia que caía, después de correr un rato comenzó a sentirse mareada, ya no podía correr, comenzó a arrastrar los pies, su visión se nublaba, todos síntomas producto del golpe, ya no podía mas, se desvaneció en medio de la calle golpeando nuevamente su cabeza.
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Abrió por un instante los ojos, la luz de la bombilla en el techo le molestaba, pudo ver la figura de alguien, que por el contraste con la luz y por su vista aun nublada, no pudo distinguir el rostro, podía sentir como esa persona le limpiaba las heridas de su pómulo y de la cabeza, intento sentarse pero su cuerpo no resistió y cayo nuevamente desmayada, esta vez en una suave cama.
El sol de la fría mañana comenzaba a colarse por la ventana, dándole suavemente en la cara, poco a poco comenzó ha abrir los ojos, esta vez con mayor claridad, pudo ver donde se encontraba. Era una habitación muy particularmente ordenada, junto a la ventana había un escritorio y en una de las cuatro paredes había cientos de fotografías pegadas sin seguir un patrón de orden. Cuando se incorporo en la cama notó la blancura de las sabanas que la habían acogido, bajo de ella y cuando se puso de pie tuvo un fuerte dolor en la cabeza que la hizo tambalearse, ahí comenzó a recordar lo que había pasado, los hombres que la azotaron contra el suelo, su huida bajo la lluvia y alguien que la cargaba hasta la cómoda cama, ya
no podía recordar mas. Recorrió un poco la habitación para tener alguna noción de a que tipo de persona pertenecían todas estas cosas, observo un momento las fotos de la pared y reviso un cuaderno con dibujos que estaba sobre el escritorio.
-El dueño de todo esto debe ser una persona muy sensible- comento en voz baja mientras miraba un dibujo a grafito de una chica junto a un río, de cierta forma, se reflejo en el dibujo. Luego de eso busco su ropa pero no la encontró, lo único que encontró fue una bata que se coloco. Cuando salió de la habitación se encontró con una casa muy ordenada de
estilo japonesa antigua pero con cosas modernas. Cuando llego a la sala se encontró con las puertas, que daban hacia el patio, abiertas, se acerco silenciosamente y pudo ver a un chico bajo un árbol que fotografiaba las hojas. Se quedo admirando la dedicación del chico hasta que sintió que alguien se ponía a su lado.
-Es inspirador verlo trabajar, ¿verdad?- dijo un joven que observaba también a su amigo, se volteo hacia la chica -Soy Tomohisa, mucho gusto- se presento mirando a el rostro aun pálido de la chica.
Asustada lo miro a los ojos y luego lo recorrió con la vista sin mover su cabeza, de pronto ambos fueron sacados de su trance por el sonido de una cámara. Yuya les había tomado una fotografía.
-Lo siento- dijo sonriendo y mirando a la chica -pero, había que capturar el momento en que despertaste.Ella lo admiro y casi sin pensarlo, mencionó -Tus fotografías y dibujos son muy hermosos- sin dejar de mirar al muchacho, que al tener la mirada de ella sobre él,
se puso nervioso y solo pudo reverenciar con la cabeza.
Tomohisa que estaba de espectador comenzó a sacar algunas conclusiones pero, guardo silencio, ya que, sentía que lo invadía una extraña sensación y, para evitar sentirla, pregunto, -¿Tienen hambre? Por que fui a buscar algunos pasteles a la tienda.
Asustada lo miro a los ojos y luego lo recorrió con la vista sin mover su cabeza, de pronto ambos fueron sacados de su trance por el sonido de una cámara. Yuya les había tomado una fotografía.
-Lo siento- dijo sonriendo y mirando a la chica -pero, había que capturar el momento en que despertaste.Ella lo admiro y casi sin pensarlo, mencionó -Tus fotografías y dibujos son muy hermosos- sin dejar de mirar al muchacho, que al tener la mirada de ella sobre él,
Tomohisa que estaba de espectador comenzó a sacar algunas conclusiones pero, guardo silencio, ya que, sentía que lo invadía una extraña sensación y, para evitar sentirla, pregunto, -¿Tienen hambre? Por que fui a buscar algunos pasteles a la tienda.
La muchacha puso sus manos sobre su vientre -la verdad es que tengo mucha hambre.
Ambos chicos comenzaron a reír, Tomohisa fue a la cocina por lo necesario para comer y Yuya condujo a la chica hacía la cuadrada mesa, se sentó a un costado de ella y comenzó a observarla mientras ella miraba la casa desde su puesto, entonces se topo con la dulce mirada de Yuya, ambos se miraban a los ojos como si en ellos hubiesen imanes, ninguno de los dos se dejaba de mirar. Hasta que Tomohisa llego con una bandeja con pasteles y té, se quedo mirando la escena y se acerco a la mesa poniendo la bandeja sonoramente, así saco de su trance a los jóvenes.
Compartieron un buen momento y ambos chicos miraban a su invitada comer con muchas ganas, pero había llegado el momento de hacer las preguntas, ¿Por qué estaba corriendo bajo la lluvia y herida? ¿Quién le había hecho daño? ¿A quien debían avisarle que ella estaba bien?. La chica contesto -Corría bajo la lluvia por que dos hombre de terno me atacaron, la razón, no la se, por que jamás los había visto- guardo silencio un momento, bajo la cabeza y continuo –No hay nadie a quien avisarle que estoy bien, no existe ninguna persona interesada en saber donde estoy. Este último tiempo he trabajado y me he estado albergando en Hostales.
Ambos chicos guardaron silencio un momento, hasta que Tomohisa pregunto –Y tu nombre… ¿Cuál es?.
La chica alzó la cabeza y menciono -Maki.
Tomohisa le entrego una sonrisa y dijo muy entusiasta -Yo soy Tomohisa y el es mi mejor amigo Yuya… Bienvenida a nuestra casa!-
Los ojos de Maki se iluminaron cuando Tomohisa le dio la bienvenida y mas aun cuando Yuya acoto -y… puedes quedarte aquí todo el tiempo que sea necesario- la chica se puso muy contenta, lentamente se puso de pie e hizo una reverencia -Arigato Gozaimashita- al volver a incorporarse le vino un mareo y perdió el equilibrio, pero no cayo al suelo, ambos chicos se pusieron de pie muy rápido para tratar de ayudarla
-Lo mejor es que vayas a la cama nuevamente -dijo Tomohisa acercándose a la chica y tomándola en brazos para que no caminara, ambos se miraron, Maki reconoció esos brazos, por que fueron los mismo que la habían cargado bajo la lluvia
-Amigo, abre la puerta de tu dormitorio por favor- Yuya salió de su asombro al ver que su amigo había tomado a Maki y se adelanto, abrió la puerta y acomodo las almohadas para ella, Tomohisa la deposito en la cama, mientras Yuya sacaba del closet la ropa que había lavado de Maki -Dejare aquí tu ropa por si quieres levantarte mañana, pero… yo te recomendaría no salir de casa mientras nosotros estamos en clases- le dijo mientras la chica lo miro sorprendida
-Pero, si hoy es sábado…- comento, ambos chicos se miraron y Tomohisa finalmente dijo -Maki San… el día viernes por la tarde te encontramos, el sábado lo dormiste entero y hoy domingo por la tarde acabas de despertar- poniendo una mano en la cabeza de la chica, Yuya miraba -Espero que tengas dulces sueño Maki San- menciono Tomohisa acercándose a Yuya que estaba junto a la puerta, este ultimo observo a la chica, se despidió con la mano, apago la luz y ambos salieron de la habitación.
Los dos amigos se fueron a la habitación de Tomohisa para dormir, compartían la cama, una vez que apagaron
la luz para dormir Tomohisa pregunto
-Ella nos esta ocultando algo ¿verdad?
-Si, pero debe tener una muy buena razón para ocultarlo- contesto Yuya.
-No lo se- contesto Yuya volteándose y dándole la espalda a su amigo- Buenas noches Tomo Chan.
- Buenas Noches Yuya- contestó Tomohisa observando la silueta de Yuya, mientras pensaba en las fotografías que había tomado su amigo y en la persecución de una chica que horas mas tarde caía frente a ellos y que ahora estaba bajo su techo. ¿Es todo coincidencia o Yuya sabía algo que no le había contado?
- Buenas Noches Yuya- contestó Tomohisa observando la silueta de Yuya, mientras pensaba en las fotografías que había tomado su amigo y en la persecución de una chica que horas mas tarde caía frente a ellos y que ahora estaba bajo su techo. ¿Es todo coincidencia o Yuya sabía algo que no le había contado?
