martes, 24 de julio de 2012

Fotografías - Cap 3



Capitulo 3

La niebla cubría la ciudad y él corría por las calles vacías, el cansancio le hacía sentir, que con cada paso que daba mas lejos se sentía de su objetivo, se detuvo y guardo silencio un instante, trataba de escuchar algún sonido que le fuera familiar, pero solo lograba oír su agitada respiración, sin saber que rumbo tomar, se movía en círculos hasta que finalmente pudo oír algo, agudizo su oído identificando de donde venía el sonido, ya podía escuchar claramente, eran pasos y se acercaban rápidamente hacía él, finalmente de entre la densa niebla, diviso una silueta femenina. Para su sorpresa, la conocía, era Maki, que asustada se acercaba a él y lo abrazaba con sus finos brazos -¿Qué sucede? ¿Te persiguen nuevamente?- pregunto el muchacho. En respuesta a ello, la chica se aparto un poco de él, se empino y besó sus labios. El chico sorprendido, respondió abrazándola firmemente, poniendo atención en los detalles, pero, la chica comenzó a forcejar tratando de apartarse, en cambio él, no quería abrir sus ojos, no quería que ese beso terminara, pero la luz del sol trataba de colarse por sus parpados, obligándolo a mirar nuevamente, la niebla se había disipado y ya podía ver con claridad, tan claro que pudo ver que a quien besaba no era a Maki, si no que a su amigo Yuya.

-¿Qué demonios pretendes? - Dijo Yuya descolocado.
-No es lo que crees! Estaba soñando… Era tan real…
-Demasiado real para mí gusto – Interrumpió Yuya, mientras se limpiaba la boca con la manga de su pijama.
Avergonzado Tomohisa bajo de la cama arrodillándose y poniendo su frente en el suelo –Lo siento mucho! En serio estaba soñando… Por favor, discúlpame- Dijo suplicante.
Al principio Yuya estaba enfadado, pero al ver el arrepentimiento y culpa que su amigo sentía, comenzó a reír –Ya para tonto!- Al oír esto Tomohisa alzo su cabeza para mirar a Yuya, pero al instante recibió en el rostro un almohadón que le lanzó su amigo –Si quieres que te perdone tendrás que hacer los deberes de la casa por una semana- vocifero riendo.
-Que injusto eres! Fue solo un sueño!- Reclamo Tomohisa.
-No te quejes… Podría demandarte sabes… -Yuya cambio la expresión de su rostro y con picardía pregunto –Si dices que es un sueño… ¿Con quien soñabas?
Esa pregunta puso muy nervioso a Tomohisa y aún estando en el piso, se volteo dándole la espalda a su amigo –No puedo decírtelo- respondió, cuando nuevamente sintió una almohada en su cabeza, al darse vuelta, Yuya tenía extendida su mano hacía él –Vamos, deja que te ayude a levantarte… Aunque no debería, por que pensé que tenías mas confianza en mi- dijo con un leve puchero en sus labios.
Tomohisa aceptó la mano de Yuya y ambos salieron de la habitación, aún en pijama, en dirección hacía la sala, quedando sorprendidos por las delicias que veían sobre la mesa. Ambos se miraron sorprendidos cuando vieron salir de la cocina a la Tía de Yuya y a Maki con algunas cosas más para desayunar. Ambos chicos se acercaron a la mesa y aún de pie miraban como ambas mujeres se sentaban y se servían té.
-Tía Hinata…
-¡Debieron haberme llamado! – Interrumpió con calma la ya anciana mujer –¿Qué habrán pensado los vecinos? Dos chicos y una chica solos en una casa… Podría asegurar que Kumiko San ya debe haber expandido el rumor.
-Discúlpeme, por favor- dijo Maki inclinando su cabeza.
La mujer le alzó la cabeza y le dio una leve caricia en su cabello, agrego –No te disculpes, querida. La culpa la tienen estos dos malandrines por no haberme llamado –Dijo mientras miraba a los dos chicos que aun permanecían de pie junto a la mesa y con la cabeza agachada –Eres bienvenida aquí, querida.
Maki inclino nuevamente su cabeza en señal de gratitud y luego miró a los chicos.
-Tía Hinata, ¿Podemos sentarnos con ustedes a desayunar?- pregunto Yuya con mucho respeto.
La mujer asintió con la cabeza. Luego de haber oído la historia de cómo habían encontrado los chicos a Maki, la Tía Hinata estaba horrorizada, no podía entender como alguien podía ser tan brutal en sus actos.

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Los días pasaron y Maki aun vivía con los chicos, por las mañanas asistían a clases y por las tardes los tres trabajaban en la pastelería ayudando a Tía Hinata. Los hombres que habían molestado y herido a Maki no se habían vuelto a aparecer, todo estaba tranquilo para los chicos. Una mañana, un vehículo se estaciono en frente de la pastelería, dejando bajar dos mujeres muy elegantemente vestidas, seguidas de un hombre de terno y lentes oscuros que esperaba en la entrada. Las mujeres se ubicaron en una de las mesas pidiendo dos cafés y dos pequeños pasteles, cuando Tía Hinata les servía, noto como la mujer mas joven le mostraba unos gráficos a la mujer mayor mientras le hablaba de una academia de artes. La mujer mayor miraba todo su entorno con cautela y con cierta reticencia, se notaba que no se sentía cómoda en el pequeño local.
Tía Hinata volvió al mesón para atender a Kumiko San, que acababa de ingresar:
-Muy Buenos días Hinata San- dijo con una sonrisa burlona en su rostro, como si tratara de disimular algo.
Tía Hinata le respondió y trato entregarle su orden rápidamente para que se marchara, no le agradaba mucho tratar con aquella señora, entonces de la nada la mujer comento:
-Durante sus pequeñas vacaciones, sus sobrinos me atendieron de manera muy atenta.
-Me alegro de que se sienta grata con ellos.
-Por supuesto, ellos son muy buenos chicos. Incluso, los he visto ayudar a una joven que cayó desmayada en la calle hace dos noches- Dijo la mujer de manera suspicaz con la intención de conseguir información y divulgarla.
Tía Hinata, mientras envolvía los pastelillos para llevar, trataba de disimular con una amplia sonrisa, diciendo –Si, ellos son muy buenos… Ahh, y la chica de la que usted habla, es mi sobrina, Maki Chan, un día de estos se la presentare.
-Ohh, su sobrina –Dijo la mujer con cierta decepción en la voz –Ya la conoceré entonces… Que tenga un buen día.
-Igual usted – respondió alegre Tía Hinata, sentía que había ganado la batalla de hoy, pero cuando se giro, notó que la elegante mujer la estaba mirando y luego desvió la mirada para tomarle atención a la otra mujer.

Luego de un momento, entro corriendo Yuya dando explicaciones por su retraso a su tía y preguntando que hacía ese extraño hombre en la entrada de la pastelería, en eso las mujeres se pusieron de pie, la mas joven de ellas pagó y le dio las gracias a Tía Hinata, ésta última inclino su cabeza en agradecimiento, lo mismo hizo Yuya:
-¿Dónde se encuentran los chicos? Ya están retrasados- Pregunto Tía Hinata mirando a Yuya
-Están en frente Tía, dejando las mochilas y libros en casa- Respondió apurado mientras miraba al extraño hombre que esperaba afuera y les abría la puerta a las dos mujeres. Yuya permanecía mirando a través del ventanal. Las mujeres entraron al auto y éste se puso en marcha. Luego de eso miro en dirección a la casa y vio como Yamashita pasaba una mano por delante de la vista de Maki que se había quedado observando con horror el vehículo que acababa de partir.
-Aun hay muchas cosas que no se de ti, Maki- Dijo casi en susurro Yuya.


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