Capitulo 3
La niebla cubría
la ciudad y él corría por las calles vacías, el cansancio le hacía sentir, que
con cada paso que daba mas lejos se sentía de su objetivo, se detuvo y guardo
silencio un instante, trataba de escuchar algún sonido que le fuera familiar,
pero solo lograba oír su agitada respiración, sin saber que rumbo tomar, se
movía en círculos hasta que finalmente pudo oír algo, agudizo su oído
identificando de donde venía el sonido, ya podía escuchar claramente, eran
pasos y se acercaban rápidamente hacía él, finalmente de entre la densa niebla,
diviso una silueta femenina. Para su sorpresa, la conocía, era Maki, que
asustada se acercaba a él y lo abrazaba con sus finos brazos -¿Qué sucede? ¿Te persiguen
nuevamente?- pregunto el muchacho. En respuesta a ello, la chica se
aparto un poco de él, se empino y besó sus labios. El chico sorprendido,
respondió abrazándola firmemente, poniendo atención en los detalles, pero, la
chica comenzó a forcejar tratando de apartarse, en cambio él, no quería abrir
sus ojos, no quería que ese beso terminara, pero la luz del sol trataba de
colarse por sus parpados, obligándolo a mirar nuevamente, la niebla se había
disipado y ya podía ver con claridad, tan claro que pudo ver que a quien besaba
no era a Maki, si no que a su amigo Yuya.
-¿Qué demonios pretendes? - Dijo Yuya descolocado.
-No es lo que crees! Estaba soñando… Era tan real…
-Demasiado real para mí gusto – Interrumpió Yuya,
mientras se limpiaba la boca con la manga de su pijama.
Avergonzado
Tomohisa bajo de la cama arrodillándose y poniendo su frente en el suelo –Lo siento mucho! En serio estaba soñando… Por favor,
discúlpame- Dijo suplicante.
Al principio Yuya
estaba enfadado, pero al ver el arrepentimiento y culpa que su amigo sentía,
comenzó a reír –Ya para tonto!- Al oír esto
Tomohisa alzo su cabeza para mirar a Yuya, pero al instante recibió en el
rostro un almohadón que le lanzó su amigo –Si quieres que te perdone tendrás
que hacer los deberes de la casa por una semana- vocifero riendo.
-Que injusto eres! Fue solo un sueño!- Reclamo
Tomohisa.
-No te quejes… Podría demandarte sabes… -Yuya
cambio la expresión de su rostro y con picardía pregunto –Si dices que es un sueño… ¿Con quien soñabas?
Esa pregunta puso
muy nervioso a Tomohisa y aún estando en el piso, se volteo dándole la espalda
a su amigo –No puedo decírtelo- respondió,
cuando nuevamente sintió una almohada en su cabeza, al darse vuelta, Yuya tenía
extendida su mano hacía él –Vamos, deja que te ayude
a levantarte… Aunque no debería, por que pensé que tenías mas confianza en mi-
dijo con un leve puchero en sus labios.
Tomohisa aceptó la
mano de Yuya y ambos salieron de la habitación, aún en pijama, en dirección
hacía la sala, quedando sorprendidos por las delicias que veían sobre la mesa. Ambos
se miraron sorprendidos cuando vieron salir de la cocina a la Tía de Yuya y a
Maki con algunas cosas más para desayunar. Ambos chicos se acercaron a la mesa
y aún de pie miraban como ambas mujeres se sentaban y se servían té.
-Tía Hinata…
-¡Debieron
haberme llamado! – Interrumpió con calma la ya anciana mujer –¿Qué habrán
pensado los vecinos? Dos chicos y una chica solos en una casa… Podría asegurar
que Kumiko San ya debe haber expandido el rumor.
-Discúlpeme, por favor- dijo Maki inclinando su
cabeza.
La mujer le alzó
la cabeza y le dio una leve caricia en su cabello, agrego –No te
disculpes, querida. La culpa la tienen estos dos malandrines por no haberme
llamado –Dijo mientras miraba a los dos chicos que aun permanecían de
pie junto a la mesa y con la cabeza agachada –Eres bienvenida aquí, querida.
Maki inclino
nuevamente su cabeza en señal de gratitud y luego miró a los chicos.
-Tía Hinata, ¿Podemos sentarnos con ustedes a desayunar?-
pregunto Yuya con mucho respeto.
La mujer asintió
con la cabeza. Luego de haber oído la historia de cómo habían encontrado los
chicos a Maki, la Tía Hinata estaba horrorizada, no podía entender como alguien
podía ser tan brutal en sus actos.
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Los días pasaron y
Maki aun vivía con los chicos, por las mañanas asistían a clases y por las
tardes los tres trabajaban en la pastelería ayudando a Tía Hinata. Los hombres
que habían molestado y herido a Maki no se habían vuelto a aparecer, todo
estaba tranquilo para los chicos. Una mañana, un vehículo se estaciono en
frente de la pastelería, dejando bajar dos mujeres muy elegantemente vestidas,
seguidas de un hombre de terno y lentes oscuros que esperaba en la entrada. Las
mujeres se ubicaron en una de las mesas pidiendo dos cafés y dos pequeños
pasteles, cuando Tía Hinata les servía, noto como la mujer mas joven le
mostraba unos gráficos a la mujer mayor mientras le hablaba de una academia de
artes. La mujer mayor miraba todo su entorno con cautela y con cierta
reticencia, se notaba que no se sentía cómoda en el pequeño local.
Tía Hinata volvió
al mesón para atender a Kumiko San, que acababa de ingresar:
-Muy Buenos días
Hinata San- dijo con una sonrisa burlona en su rostro, como si tratara de
disimular algo.
Tía Hinata le
respondió y trato entregarle su orden rápidamente para que se marchara, no le
agradaba mucho tratar con aquella señora, entonces de la nada la mujer comento:
-Durante sus
pequeñas vacaciones, sus sobrinos me atendieron de manera muy atenta.
-Me alegro de
que se sienta grata con ellos.
-Por supuesto,
ellos son muy buenos chicos. Incluso, los he visto ayudar a una joven que cayó
desmayada en la calle hace dos noches- Dijo la mujer de manera suspicaz con la
intención de conseguir información y divulgarla.
Tía Hinata,
mientras envolvía los pastelillos para llevar, trataba de disimular con una
amplia sonrisa, diciendo –Si, ellos son muy buenos… Ahh, y la chica de la que usted
habla, es mi sobrina, Maki Chan, un día de estos se la presentare.
-Ohh, su sobrina
–Dijo la mujer con cierta decepción en la voz –Ya la conoceré entonces… Que
tenga un buen día.
-Igual usted
– respondió alegre Tía Hinata, sentía que había ganado la batalla de hoy, pero
cuando se giro, notó que la elegante mujer la estaba mirando y luego desvió la
mirada para tomarle atención a la otra mujer.
Luego de un
momento, entro corriendo Yuya dando explicaciones por su retraso a su tía y
preguntando que hacía ese extraño hombre en la entrada de la pastelería, en eso
las mujeres se pusieron de pie, la mas joven de ellas pagó y le dio las gracias
a Tía Hinata, ésta última inclino su cabeza en agradecimiento, lo mismo hizo
Yuya:
-¿Dónde se
encuentran los chicos? Ya están retrasados- Pregunto Tía Hinata mirando
a Yuya
-Están en frente Tía, dejando las mochilas y libros en casa-
Respondió apurado mientras miraba al extraño hombre que esperaba afuera y les
abría la puerta a las dos mujeres. Yuya permanecía mirando a través del
ventanal. Las mujeres entraron al auto y éste se puso en marcha. Luego de eso
miro en dirección a la casa y vio como Yamashita pasaba una mano por delante de
la vista de Maki que se había quedado observando con horror el vehículo que
acababa de partir.
-Aun hay muchas cosas que no se de ti, Maki- Dijo
casi en susurro Yuya.

